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    ¿Videncia o Intuición?

 

La videncia es un factor latente en cada ser humano, pero que a menudo no llega a aflorar más que de un modo muy casual en forma de lo que tal vez llamaríamos intuición o presentimiento. Para comprender este proceso debemos comenzar por entender el significado del término “subconsciencia”.

Podemos reconocer en nosotros dos formas de “consciencia” totalmente distintas, la primera “la conciencia vigilia “ es nuestro estado normal de conciencia cuando nos hallamos despiertos, la que nos permite razonar, observar, analizar, comprender, actuar y ser conscientes de las circunstancias que se desarrollan a nuestro alrededor al cabo de día. Ejemplo: Es la que ha tomado la decisión de venir a este curso

 La otra modalidad de conciencia será lo que llamaremos “subconsciencia, esta se desarrolla por debajo de nuestros niveles de conciencia normales, es decir, subterráneamente. Se desarrolla y desenvuelve al margen de nuestro deseo y voluntad, su manifestación más conocida son los “sueños”.

Jung planteaba que la subconsciencia o el inconsciente no era algo limitado a cada individuo en particular, sino que se extendía más allá de él como un gran mar, conectando todos los subconscientes entre sí. Así, el subconsciente mantendría las características de lo que los ocultistas llaman “Plano Astral” y establecería un registro de todas las experiencias y pensamientos humanos, desde el inicio de los tiempos. El subconsciente contendría también todo el poder psíquico que podamos recabar en la producción de cualquier fenómeno “mágico o paranormal” y estos puntos hacen de este plano la fuente del poder de videncia.  Por otra parte, el mecanismo de la videncia se movería sobre hilos de sucesos encadenados, prolongados hacia el futuro, a los que llamaremos “líneas de destino”.

Nuestro subconsciente posee la capacidad de recoger y procesar toda esta información de la que hablamos y luego de proyectarla en forma de intuición o videncia de ese “más probable destino”. Nuestra videncia lo que hace es elaborar la más posible línea de destino a escoger desde el momento presente, incorporando experiencias que dentro de la orientación del consultante, deberán ocurrir para aportarle las lecciones necesarias a su estados de evolución y sus posibles respuestas a estas lecciones.

Por lo tanto, nos preguntamos ¿el destino obtenido en las cartas es falso? En absoluto, el destino es absolutamente real y será el que se produzca sino se introduce un factor de cambio, lo que sucede a menudo, debido a que el ser humano por lo general es cómodo y cobarde cuando se trata de afrontar un cambio de actitud ante la vida, es por ello, que su inercia lo lleva a someterse a ese más probable línea de destino

En ocasiones nuestra visibilidad puede no ser muy clara y esta nos conduce a una visión vaga de algo que no logramos definir del todo y cuya interpretación puede resultar errónea en su aspecto exterior aunque acertada en su fondo, es preciso entonces bucear en los rasgos más profundos de nuestra intuición. El consciente funciona con términos lógicos y elabora órdenes concretas, el subconsciente en cambio, funciona con términos abstractos y se expresa con el lenguaje del símbolo. Por lo que nuestro inconsciente tiene un increíble poder.

Es necesario desarrollar un lenguaje que nos permita abrir las puertas del subconsciente y convertir la información que obtengamos de él en términos lo más compresibles posible. El mejor sistema es aquel que se introduce en la forma de un juego, en el que mediante símbolos el inconsciente puede recoger la pregunta que se le haga y al mismo tiempo escoger los símbolos cuya interpretación permite al consciente deducir la respuesta

Por lo tanto, diremos que:

  • la fuente radica en el subconsciente
  • un sistema adivinatorio es un lenguaje entre consciente e inconsciente
  • una videncia describe el más probable futuro
  • el futuro no es necesariamente inexorable, aunque eludirlo requiere una alteración en las líneas de la vida.

Existen líneas de destino no en la forma sino en el contenido ya que corresponden a las lecciones que debemos afrontar en función de nuestro desarrollo espiritual y aunque la lección es inevitable la forma de llegar a ellas, las circunstancias y el grado de problemática o dificultad que entrañen varía según nuestra aceptación de ellas y las líneas de destino escogidas para llegar. A estas líneas de destino le llamaremos “karma”

El anuncio de grandes desgracias debe de hacerse con grandes reservas y con mucho tacto, debemos actuar así no solo porque podemos equivocarnos sino porque puede que no ocurra, porque las líneas de destino pueden cambiarse, en estos casos preocuparíamos innecesariamente a la persona que nos consulta, porque es el subconsciente tiende a elaborar y desarrollar las sugestiones que se le hacen, aunque sean negativas, por lo que podríamos llegar a provocar aquello que habíamos adivinado

La principal herramienta será nuestra intuición, las cartas serán nuestro instrumento para liberar y canalizar nuestra propia intuición, por ello insisto en el trabajo personal.

Las disciplinas manticas son casi tan antiguas como la existencia de la Humanidad, desde los oráculos, las sociedades han demostrado una vocación inquebrantable por la investigación del futuro. Lejos de agotarse o desaparecer, el pensamiento dominante de cada época tendió unas veces a entronizarla en los límites de la perspicacia y la sabiduría y otras a sumergirla como superstición. Su vitalidad no da trazas de ceder. Hay que hacer algunas precisiones sobre disciplinas manticas:

  • las que utilizan un “intermediario”
  • las que no utilizan un “intermediario” (videntes, médium, chamanes)

El esoterismo es un riguroso método de conocimiento

 

 

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